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DE MENTES A DEMENTES

Profanidad: ¿Por qué decimos groserías?\r\n\r\nPsic. Evelyn Duarte Lara\r\nPsic. Carlos López\r\n\r\nMuchas personas piensan que utilizar palabras profanas o vulgares corrompe la mente, especialmente la de los jóvenes. Aun sabiendo que han existido por siglos y que no hay evidencia para creer que nuestra moral corra peligro al de decir estas palabras. Al final, solo son palabras. Sin embargo, si decimos “popo” esta no causa alguna molestia o enojo, pero si utilizamos una palabra vulgar que significa lo mismo, probablemente entonce si provocaría molestia o enojo.\r\n\r\n¿Por que las personas se molestan u ofenden por cierto tipo de palabras? Para entender esto el psicólogo Steven Pinker explica este fenómeno basándose en los estudios hechos en las ciencias cognitivas. Palabras profanas activan áreas en el cerebro asociadas con emociones negativas. Otra razón es que las palabras altisonantes se procesan involuntariamente, es decir, el cerebro no puede mas que registrar su significado e indignarse. No importa si la escuchas o lees estas provocaran una emoción negativa, solo con el simple hecho de saber su connotación e intención.\r\n \r\nPalabras tabú son usadas como un arma para forzar al escuchante a pensar un pensamiento (sentir una emoción) desagradable. ¿Que conceptos son los que provocan emociones negativas?\r\nFluidos corporales: son relacionadas con la falta de higiene, por ejemplo; m###da, a#o, etc. Estas palabras crean una sensación de asco.\r\nSobrenaturales: tradicionalmente de connotación religiosas o maldición, por ejemplo; vete al infierno, diablo, etc. Estas provocan miedo o temor de un castigo por poderes sobrenaturales. \r\nEnfermedades y muerte: vistas como algo triste o doloroso, y una sensación de pavor, por ejemplo; cáncer, SIDA, etc. \r\nSexuales: son asociadas con explotación, ilegitimidad, infidelidad, incesto, abuso o violación. Estas causan repulsión, aversión y la idea de depravación y perversión que puede existir en la humanidad. \r\nDiscriminatorias hacia una persona o grupo: tienen arraigada la idea de inferioridad, por ejemplo; tonto, inútil, etc. En el caso de un grupo su afinidad son racistas, sexistas, xenofóbicas, etc. Estas palabras transmiten odio y desprecio. \r\n\r\nEsto solo explica los diferentes grupos que hay para las groserías. Para entender el por qué las utilizamos, el psicólogo Steven Pinker hace mención de cinco notables razones: \r\nDisfemismo: la intención delibera de decir lo que se piensa o se siente de manera despectiva o hiriente, por ejemplo; si alguien se mete enfrente de la líneas en la que estas formada, si el arbitro no sanciona una falta a favor de tu equipo, etc., es probable que digamos algo profano. Para expresar enojo hacia algo o alguien.\r\nIntimidar o humillar: se utilizan de manera ingeniosa o metafórica para insultar o incomodar a otra persona. En muchos de los casos son utilizadas en instituciones, por ejemplo; bullying en la escuela, acoso sexual entre compañeros de trabajo o el mismo jefe, los piropos en la calle, etc. Para expresar o querer ejercer dominio sobre alguien mas. \r\nExclamar: mantener o llamar la atención de los demás. Es muy común utilizarlas entre amistades o en círculos de personas donde hay confianza, es decir, se puede hablar de manera informal. Para expresar confianza de poder ser uno mismo.\r\nLimitación: en este caso son utilizadas por el limitado o reducido vocabulario que tiene la persona. Alguien solo puede decir las palabras que conoce, si solo sabe profanidades solo utilizaras profanidades.\r\nCatártico: es algo evolutivo que ayuda a la persona a tranquilizarse al haberse lastimado o molestado, por ejemplo; mientras estas cocinando y te quemas o cortas, mientras caminas y se te cae y quiebra lo que tenias en las manos, es probable que uno grite o diga algo altisonante. Esto se ve en los demás animales mamíferos al lastimarse, la diferencia entre ellos y nosotros es que nosotros tenemos lenguaje, así que lo articulamos.\r\n\r\nLo importante de las palabras tabú saber el contexto en la que se están siendo utilizadas. La idea es no darle tanto poder a este tipo de palabras. Es mejor aceptar que existen y su connotación, y entender que porque algo sea tabú no significa que sea malo. Siempre es mejor hablar del tema, que ocultarlo o negarlo. Para mayor información o hacer una cita comunicarse con alguno de los autores.\r\n\r\nLa autora es psicóloga clínica y tallerista. Tel. 665 8515918 evelyn_duala@hotmail.com\r\nEl co-autor es psicólogo general. Tel. 664 3510064 psy8.cl@gmail.com\r\n

DE MENTES A DEMENTES

La Comunicación Con Sus Hijos\r\n\r\nPsic. Evelyn Duarte Lara\r\nPsic. Carlos López\r\n\r\nTendemos a idealizar la niñez como una época sin problemas, pero la corta edad por sí sola no ofrece ninguna protección contra los daños emocionales y los traumas que pueden enfrentar los niños. Se les puede pedir a los niños. que enfrenten problemas, como adaptarse a una nueva clase, ser intimidados por sus compañeros o incluso al abuso en el hogar. Agreguémosle los cambios del crecimiento, la infancia puede ser cualquier cosa menos una época sin problemas. La aptitud para desarrollarse pese a estos desafíos surge de la capacidad de resiliencia.\r\n\r\nLa resiliencia es una capacidad que puede aprenderse. Desarrollar la capacidad para afrontar con éxito la adversidad, el trauma, la tragedia, las amenazas o incluso fuentes importantes de estrés, puede ayudar a manejar el estrés y los sentimientos de ansiedad e incertidumbre. Sin embargo, que los niños sean resilientes no significa que no experimentarán dificultades o angustia. El dolor, la tristeza y otros tipos de problemas emocionales son parte de la vida, incluso de un niño(a).\r\n\r\nEstos son uno consejos para mejorar la comunicación con su hijo(a). Esté disponible para su hijo(a). Observe los momentos en los que su hijo(a) está más dispuesto a hablar (por ejemplo, a la hora de dormir, antes o durante la cena, en el auto) y esté disponible. Inicie la conversación; haga saber a su hijo(a) que a usted le interesa lo que sucede en su vida. Reserve tiempo para hacer actividades a solas con el(ella), y evite programar otras actividades durante ese horario. Aprenda acerca de sus intereses (por ejemplo, música y actividades favoritas) y muestre interés en ellas. Inicie conversaciones compartiendo lo que está pensando en lugar de iniciar la conversación con una pregunta. Es una platica, no un interrogatorio. \r\n\r\nHágale saber a su hijo(a) que lo escucha. Cuando su hijo(a) habla acerca de sus preocupaciones, deje de hacer lo que está haciendo y escúchelo. Exprese interés en lo que dice sin invadir su privacidad. Escuche su punto de vista aunque resulte difícil. Permítale terminar de expresar su punto antes de responder. Repita lo que le oyó decir para asegurarse de haber entendido correctamente.\r\n\r\nResponda de una manera que su hijo(a) oiga. Modere las reacciones fuertes; los niños dejarán de prestar atención si se muestra molesto o a la defensiva. Exprese su opinión sin menospreciar la de el(ella); reconozca que está bien no estar de acuerdo. Evite discutir acerca de quién tiene razón. En lugar de ello, diga, “Se que no estás de acuerdo conmigo, pero esta es mi opinión”. Concéntrese en los sentimientos de su hijo(a) en lugar de los suyos durante la conversación.\r\n\r\nSer padre es un trabajo difícil. Escuchar y hablar es la clave para una conexión saludable entre usted y su hijo(a). Pero ser padre no es un trabajo fácil y mantener un buen contacto con los niños o adolescentes puede ser un desafío, especialmente porque los padres se enfrentan a muchas otras presiones. Si tiene problemas por un largo periodo de tiempo considere el tener una cita con un profesional de la salud mental para enterarse de cómo puede ayudarlo. Para mayor información o hacer una cita comunicarse con alguno de los autores.\r\n\r\nLa autora es psicóloga clínica y tallerista. Tel. 665 8515918 evelyn_duala@hotmail.com\r\nEl co-autor es psicólogo general. Tel. 664 3510064 psy8.cl@gmail.com\r\n

DE MENTES A DEMENTES. Regreso Escolar

Psic. Evelyn Duarte Lara\r\nPsic. Carlos López\r\n\r\n“El fin del verano y el comienzo de un nuevo curso escolar puede ser un momento estresante para padres e hijos. Con frecuencia, en su búsqueda del equilibrio entre el trabajo y el hogar, los padres suelen ignorar los sentimientos de nerviosismo o ansiedad de los hijos cuando comienzan las clases. El trabajo conjunto con los niños en la creación de la capacidad de resistencia y flexibilidad, y en el control de las emociones, puede ser beneficioso para la salud psicológica de toda la familia” – Psic. Lynn Bufka. \r\n\r\nHay una ventaja, los niños(as) son muy capaces de enfrentar cambios, y los padres pueden ayudarlos en el proceso, proporcionándoles un entorno que fomente la capacidad de resistencia y flexibilidad, y les ayude a compartir y expresar sus sentimientos con respecto a su regreso a la escuela.\r\n\r\nComo padres hay una variedad de técnicas para ayudar a sus hijos(as) en este proceso. Platiquen y practiquen la rutina del primer día de clases. La creación de una rutina para irse a la cama antes de la primera semana de clases, ayudará a suavizar el cambio que implica levantarse temprano. La organización de las cosas necesarias en casa: mochila, cuadernos, comida o dinero, todo aquello que es necesario llevar, ayudara a que la primera mañana de salida a la escuela transcurra sin contratiempo. Los almuerzos saludables que al mismo tiempo le agraden al niño, le permitirán conservar la energía durante el día escolar. \r\n\r\nHable con su hijo(a) para estar al tanto de sus dudas o temores con respecto al inicio del nuevo curso le ayudará a compartir la carga emocional. Pregúntele qué cosas de la escuela anterior le gustaban más, y estudie la forma de incorporarlas a su nueva experiencia. Recuérdele que asistir a la escuela tiene una variedad de beneficios aparte de lo académico. Podrá jugar con otros de su edad durante el receso, podrá hacer nuevos amigos.\r\n\r\nSolidarícese y aconseje a su hijo(a). El cambio puede ser difícil, pero también tiene su parte de entusiasmo. Hágale saber que entiende por lo que esta pasando, y que puede contar con usted para ayudarlo en el proceso. El nerviosismo es normal, pero insista en que no todo lo diferente es necesariamente malo. Es importante que estimule a su hijo(a) a hacerle frente a sus temores, y no caiga en la trampa de incitarlo a evitar conflictos, hay que enfrentar las cosas y salir adelante.\r\n\r\nSi siente que el estrés del curso escolar es demasiado intenso, y que ni usted ni su hijo(a) pueden manejarlo con sus conocimientos, busque asesoría de un profesional de la salud mental como un psicólogo, que le ayudará a controlar y hacerle frente a la situación. Para mayor información o hacer una cita comunicarse con alguno de los autores.\r\n\r\nLa autora es psicóloga clínica y tallerista.\r\nEl co-autor es psicólogo general.\r\n

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