EL PARQUE INVADIDO DE BORRACHOS

\r\n Tecate, B.C.- Son las 2 de la tarde, de un día cualquiera, eso no cambia, la escena se repite una y otra vez, todo sucede en el Parque Miguel Hidalgo, el glorioso jardín central, ese que alguna vez llegó a ser considerado como el más bonito, el apacible y relajante, pero que ahora se ha convertido en un peligro, en guarida de borrachos y drogadictos, que efectivamente si son detectados por las autoridades, pero que son condescendientes con ellos y por ende se han apoderado del lugar, beben licor, se drogan, lanzan insultos a los que por allí pasan, principalmente mujeres y niñas, gente que tiene que ver todo tipo de actos, desde peleas, bailes aberrantes y hasta ebrios que hacen sus necesidades fisiológicas a la luz del día y a la vista de todos, sin mayor recato.\r\n\r\n Este reportaje forma parte de la serie “Nuestra Ciudad”, que busca revelar las verdaderas cosas que están sucediendo y lastiman al tejido social, perjudican la imagen pública, dan mal aspecto y engrosan las estadísticas de desempleo, delincuencia y pobreza en la que se vive en algunos sectores de este fronterizo municipio.\r\n Como dijimos, es un día normal para muchos, es el 14 de febrero, día del amor y la amistad, nos disponíamos a buscar parejas de enamorados que pasearan por el parque, sin embargo esa tradición que alguna vez fue de arraigo ha desaparecido para cambiar por una grotesca película de pacheritos y presuntos busca-chambas, que cada día llenan el parque con su presencia, sin embargo eso no es lo grave, sino que se embriagan y se drogan a la vista de todos. Ni la despistan, esconden sus botellas de mezcal en depósitos de la basura y van sacando porciones en vasos de café del Oxxo, poco a poco, conforme transcurren las horas los cuerpos borrachos de hombres y mujeres se disponen a realizar las cosas más vergonzosas y desprestigiantes.\r\n La primera escena captada, es la de un “borrachito”, vestía pantalón café, camiseta manga larga, arriba otra playera tipo polo y cachucha, barbón, desalineado, caminaba por un pasillo, casi brincando, entre contoneos y cantos, voz estruendosa, desde lejos gritaba obscenidades a la autoridad y a otros tipos que se asoleaban en las bancas del kiosco, ya lo conocen ellos, ni se inmutan cuando se acerca y trata de besar a un hombre, alegre sigue bailando y haciendo señales sexuales, más allá, en escena casi simultánea empiezan a reñir dos individuos, se dan de manotazos, uno sede y se retira, entra una mujer que tira cachetadas y con voz fuerte hace que el otro sujeto desista, en la imagen se acerca otro hombre, alto, de chamarra azul y cachucha, trae una cajita color café, llama al primer borrachito, este se acerca, le enseña la cajita, toma con una uña algo, al parecer un polvo y se lo mete en la nariz, da la vuelta y brinca más alto, el otro se da la vuelta guarda su estuche en la bolsa y acompañado de un tercero va a postrarse en una banca. Se están drogando.\r\n Nuestra cámara capta el momento en que dos muchachas, estudiantes al parecer, portan uniforme tipo pans, cortan flores del jardín, un borrachito la mira, les dice alguna cosas imperceptibles, se agacha, arranca un montón de flores y se las da, acompañadas de un piropo y el feliz día del amor. Ese mismo tipo sigue caminando, voltea para donde habitualmente está un policía enfrente de la presidencia, y arranca otro ramo de flores, las pone en su manos y se dirige hasta donde esta una mujer sentada en una banca cerca del monumento a Juárez, se las estrega acompañadas de un beso. La mujer suspira y las huele una y otra vez, al tiempo que da sorbos a su “café”.\r\n Más tarde, el borrachín alegre se cansa y se queda dormido en una banca, otro lo auxilia y lo acomoda, se forman unos cinco grupos, todos ubicados estratégicamente en distintas áreas del parque.\r\n Luego, aquel que había intentado pelear, que es el mismo que cortó las flores, logra su cometido y encuentra sayo, le rompen la cara, sangra abundantemente, el responsable corre rumbo al río, llegan socorristas de la Cruz Roja, atienden al herido, un solitario policía se acerca y levanta a uno, se va luego en busca del golpeador, regresa sin nada. La mujer que recibió las flores del ahora lesionado lo acompaña y dice que es su esposa, pero al preguntarle los socorristas que en donde viven, no les sabe decir, no conoce a que se dedica su “marido”, el estado de ambos es evidente, andaban muy ebrios y dicen palabras incoherentes. Sin más, la mujer ya le anda y se acerca a una carretita, se baja los pantalones y orina, allí donde todo mundo la ve.\r\n Este relato, parecería sacado de una novela, pero no, es la realidad de lo que está sucediendo en el parque, donde el problema social ya es grave y las autoridades no han reparado en atenderlo, y es que hay quejas de las muchas personas que en las mañanas se paran afuera de la iglesia, la mayoría son migrantes deportados o que intentan cruzar a Estados Unidos por azares del destino, muchos de ellos son respetuosos y buscan un mejor futuro. Los del parque no son migrantes, son borrachos y drogadictos que acuden allí porque tienen la libertad de tomar, de dormir, de pelear y gritar cuanta barbaridad quieren. Es tiempo de rescatar el parque, de que las autoridades municipales atiendan el caso y ayuden a esas personas si es necesario o que los quieten de allí, porque las familias ya no pueden pasear ni andar a gusto, sin recibir insultos o ver escenas grotescas.\r\n

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